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Nadie indiferente

Por Juan Manuel Martínez Mourín


"Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas" habrán pensado muchos hace unos días, aquel viernes 19 de julio, cuando la ministra Ana Pastor salió al estrado y pronunció la frase tan ansiada y esperada por muchos, o temida y esperada por otros: liberalización de transporte de viajeros por ferrocarril en España el 31 de julio del 2013, y separación de Renfe en cuatro empresas.


"Habemus Papam". Unos felices, otros tristes, algunos cabreados y eso sí, nadie indiferente. "Por fin somos europeos" dijo incluso alguno. Pero pasan los días y llega agosto, el peor en décadas, diría que el peor que recuerde ningún español. No nos iremos de crucero, pero para unos pocos días en la playa o en el pueblo, para eso sí que nos da. Aun así todo se relaja, o casi porque, caso inédito, han convocado una huelga. Es lo menos que pueden hacer, es una situación de "no hay salida". Hacerla ahora malo, pero no hacerla, quizás peor (para los convocantes, claro). Es una apuesta de riesgo. También los gobernantes han convocado algo, tres Consejos de Ministros en agosto. Va a ser verdad lo que dicen, que a este agosto "no lo va a conocer ni su madre".


Después llegará septiembre, ¿y qué? Muchos ferroviarios estarán queriendo irse al Haramain de Arabia y rezando todos para que salgan más proyectos así. Algunas empresas estarán llamando a la puerta del Ministerio preguntando "¿qué tengo que hacer para poner trenes aquí o allí, y llevar en ellos españoles o de donde sean?" Y otras empresas pidiendo un hueco para llevar mercancías en trenes, muchas más… ¡ojalá!

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