A+ A-

Orígenes y desarrollo de los FFCC metropolitanos. Hoy, Nueva York.

Por José Luis García Salazar


Siguiendo los pasos de Londres, la ciudad de Nueva York también fue origen de un ferrocarril metropolitano excepcional, debido a su inmensidad, a su población y a su situación geográfica.

En efecto, además de la isla de Manhattan (corazón de NY), cuatro grandes conurbaciones constituyen la ciudad: el Bronx, Queens, Brooklyn y Richmond.

Esta estructuración de la ciudad necesitó la creación de una importante red de ferrocarril metropolitano, a fin de asegurar lo esencial del transporte de viajeros diarios desde y hacia Manhattan por razones, fundamentalmente, de trabajo. Después llegaría la era del automóvil, con la construcción de los grandes túneles viarios y la gran congestión del tráfico.

Dicha red ferroviaria, en sus orígenes, se repartía en tres Compañias concurrentes: "Interborough Rapid Transit" (I.R.T.); "Brooklyn  Manhattan Transit" (M.B.T.); e, "Independant System" (I.N.D.). Todas se reagrupan en la mitad sur de la isla, entre el "Downtown" y el "Midtown", en un tronco común con cinco líneas paralelas, extendiéndose sobre una anchura de 1.300 metros y sobre una longitud de 6 kilómetros. La distancia cubierta abarcaba alrededor de 17 kilómetros.

Las líneas férreas estaban construidas en viaducto y, desde su puesta en servicio en 1868, los trenes circulaban, naturalmente, con tracción a vapor. Así pues, cinco avenidas principales de Manhattan eran sobrevoladas por las estructuras poco estéticas del Elevated.

Esta situación se mantuvo largos años pero, a medida que aumentaba vertiginosamente la población en la isla de Manhattan, la congestión en sus calles se volvía insostenible. Ir desde el Ayuntamiento hasta Harlem llevaba horas. Por este motivo, los dirigentes locales comprendieron al final que la única solución a los problemas de movilidad era dotarla de un transporte subterráneo como el existente en Londres.

Las obras del Metro, propiamente dicho, comenzaron en 1900, tras crearse la Comisión de Transporte Rápido, que aportó los 33 millones de dólares necesarios para unir con un túnel de 14,6 kilómetros de longitud, y 28 estaciones, el Ayuntamiento (City Hall) con la calle 145 (Universidad de Columbia), pasando por la estación de ferrocarril del Grand Central, Times Square y Broadway.

La inauguración tuvo lugar el 27 de octubre de 1904, cuando la ciudad albergaba cerca de cuatro millones de habitantes. En 1905 empezó la expansión de la red hacia el Bronx; en 1908 hacia Brooklyn y en 1915 hacia Queens. Los últimos tramos hacia Harlem comenzaron a construirse en 1932. Hacia 1936 la mayor parte de la red estaba construida y en Manhattan los túneles habían sustituido al Elevated.

El material móvil estaba constituido por coches con caja de madera, tipo Hi-V Gibbs, sobre bogies y con sólo dos puertas por costado. El linternón corrido en el techo, ya les daba un inconfundible aspecto.

La alimentación eléctrica era por tercer carril, mediante corriente continua a 625 V. El ancho de vía era el estándar de 1.435 milímetros.

Entre las particularidades del Metro de NY está la construcción de las líneas en Manhattan con capacidad para cuatro vías, lo que permite la circulación de trenes rápidos (con parada sólo en determinadas estaciones) y de trenes locales. Su servicio se presta 24 horas diarias a lo largo de todo el año. 

Actualmente, la red NYCTA posee 28 líneas con longitud de 471 kilómetros y 468 estaciones, transportando alrededor de 1.500 millones de viajeros/año. El parque de material móvil supera los 6.200 vehículos.

Después de años de inactividad inversora, desde 2006 están en construcción una nueva línea bajo la 2ª Avenida y una prolongación de la L.7 hacia el West Side. Asimismo, está pendiente la ejecución del gran proyecto de intercambiador modal en el Word Trade Center.

  © Agencia Ferroguía. Diseño y programación: Gregorio Franco